1. Ausencia de sufrimiento.
2. Intervalo permisible y aceptable para el dolor.
3. Comprensión del enfermo de las limitaciones físicas que sufre.
4. Ejercicio de opciones y oportunidades factibles para el enfermo.
5. Consumación, en la medida de lo posible, de los deseos predominantes y de los instintivos del enfermo.
6. Persistencia de las relaciones significativas del enfermo.
7. Alivio de los conflictos personales y relacionales.
8. Perdón y despedida.
De esta manera, se llega a la conclusión de que el deber de la tanatología consiste en facilitar toda la gama de cuidados y ayudar al enfermo, y a la familia del enfermo, a sobrellevar y elaborar el duelo producido por la muerte.